Mando único policial a cuatro años y nada
por Héctor B. Parra Rodríguez
10 de diciembre de 2014

 

El 24 de agosto de 2010, 1510 ayuntamientos (Federación Nacional de Municipios de México) aprobaban la creación del mando único policial, en tanto que 1200 (Asociación de Municipios de México) no lo aceptaron; los gobernadores de entonces (Conago), perredistas, panistas y priistas impulsaron la propuesta de unificación del mando junto con el DF, entonces a cargo de Marcelo Ebrard.

El 6 de octubre del 2010, Felipe Calderón Hinojosa, había presentado la iniciativa de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a los artículos 21 y 115, para conformar el mando policial único, derivado de los severos problemas delincuenciales que generaban a la nación la delincuencia organizada; miles de ejecuciones se habían cometido a los largo y ancho de la nación; secuestros, extorciones, trata de personas, desapariciones eran el “pan” de todos los días; el gobierno buscaba la forma de amainar el problema de seguridad que se vivía con mayor énfasis en algunos Estados de la República Mexicana, por la infiltración de la delincuencia en las policías municipales.

Cuatro años han transcurrido y el estatus continúan igual, de ahí que el Presidente Enrique Peña Nieto, haya retomado la iniciativa del mando único, ahora con mayores alcances como es la desaparición de ayuntamientos cuando estos se vean infiltrados por el crimen organizado, sumado a mejorar las prestaciones sociales de los policías, por ello también la reforma al artículo 123 constitucional.

Desde entonces se ha venido discutiendo los pros y contras de la reforma. Que si la violación a la autonomía municipal o que si es el modelo que se aplicó en Colombia y no prosperó. Integrantes de asociaciones civiles como María Elena Morena, desde entonces metida en estos temas, dice que sería muy apresurado aprobar las reformas, que debe discutirse por más tiempo, al cabo que es a largo plazo. La señora sabe y conoce de la propuesta hace cuatro años y dice que se le hace muy apresurado aprobarlas de inmediato ¿A quién tratan de engañar cuando estas personas vienen participando desde entonces en temas de seguridad? Simple oportunismo y protagonismo mediático.

El problema de fondo, al margen del constitucionalismo teórico, es resolver la dificultad que representa la inseguridad en que se encuentra sumido el País desde hace muchos años y que las autoridades no han podido encontrar la solución para combatir con efectividad a la delincuencia organizada. Y es que el origen del problema no es único, más bien las causas son múltiples como la falta de fuentes de empleo, salarios mal pagados, falta de escuelas, etcétera. Hay quien asegura que será más sencillo cooptar a 32 policías que a más de 2 mil; lo cierto que la corrupción puede permear por doquier, desde lo más alto de las esferas gubernamentales hasta llegar al policía más humilde.

Lo cierto es que, los coordinadores de las bancadas en el Senado y Cámara de Diputados, se han puesto de acuerdo para generar la “ruta de trabajo” legislativo para darle trámite a la iniciativa presidencial y esto hay que aplaudirlo. Por fin veremos si prospera y bajo qué perspectivas de modificación la reforma constitucional y poner en práctica un nuevo modelo de seguridad pública que ataje de una buena vez ese lastimoso cáncer que no ha podido ser erradicado hasta ahora.